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Principios Éticos Secretaría De Cultura

1.- Todo proceso de reconciliación requiere de la cultura como elemento sustantivo para lograr su objetivo, más que políticas públicas en cultura, lo que requerimos son acciones que reafirmen las identidades que conforman la pluralidad cultural de la Ciudad. Está pluralidad está conformada por comunidades que militan en un espacio que nos es común, este espacio puede ser un parque, una plaza, el barrio, el pueblo, la colonia, la alcaldía o la propia Ciudad.


2.- Todas las acciones culturales las debemos ubicar por encima de la angustia burocrática que lo único que propicia es la imposición de viejos mecanismos de regulación y control, mismos que están diseñados para marginar y corromper, no para garantizar los derechos culturales.


3.- En este proceso de reconciliación debemos promover y reconocer a la diversidad y la calidad de innovación cultural, con el propósito de vigorizar las estructuras y los legados culturales a fin de que se provoque un civismo cultural incluyente, tolerante, proactivo y no sólo contemplativo, mejor dicho,  reflexivo.


4.- Debemos estar conscientes de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió la reparación del daño espiritual a una comunidad, cuyo énfasis se enmarcó en el respeto a la identidad gremial, comunitaria y en defensa del derecho a su propia vida cultural, como algo que el Estado debe de respetar.


5.- Patrimonio. Nosotros concebimos al patrimonio cultural como una noción plural y evolutiva, dinámica en función del tiempo, del espacio y, sobre todo, de las persecuciones comunitarias que se recrean constantemente y son capaces de ejercer una acción que debemos de transformar en acción positiva socialmente hablando, y no en los términos pasivos contemplativos solamente de reflexión estética, es decir, el patrimonio no es para ser sólo un museo, el patrimonio es para revitalizarlo, para recrearlo.


6.- La pluralidad cultural se vigoriza gracias a la convención de la UNESCO del año 2005, la cual de manera muy puntual dice al Estado lo que debe hacer: promover la creación, la producción y distribución de las expresiones culturales y la vertiente paralela, lo que debe llevar a garantizar el acceso de los públicos, el uso de los públicos y el disfrute de los públicos sobre esa creación, esa producción y esa distribución; es un círculo virtuoso que la UNESCO señala de manera muy clara.


7.- No debemos olvidar que los derechos humanos son intrínsecos a cada ser humano y que trascienden a las idiosincrasias sociales y culturales propiamente hablando, es decir, los derechos son de cada individuo y se ejercen por cada individuo y si ese individuo se congrega en una cierta expresión cultural, tenemos nosotros el derecho y la obligación de respetarlos.


8.- Los derechos culturales van a ser viables solamente al momento en que el Estado, -es decir el Gobierno de la Ciudad-,  garantice la libertad de participación en el proceso de identificación del derecho cultural y su trasformación a lo largo de la vida.


9.- Se debe garantizar la recreación de la cultura, en el sentido de que ésta se vuelve a crear de generación en generación, para ello se deben escuchar los sentimientos de la Ciudad y responder, en función de lo que se escucha, de manera eficiente, eficaz y equitativa.


10.- Se debe vincular a la sociedad con procesos durables de observación participativa, la observación debe de darse dentro de organizaciones participativas, estoy convencido de que ésta es la única manera en la que se provoca la apropiación, la liberación y la responsabilización del individuo ante su derecho cultural.