Comparten narración histórica del Museo de la Ciudad de México por sus 55 años
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Un palacio, el estudio del pintor Joaquín Clausell y una vecindad existieron en el espacio que hoy es el Museo de la Ciudad de México, el cual celebra su 55 aniversario, explicó la historiadora María Guadalupe Lozada León, directora general de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura capitalina, al ofrecer la charla “Museo de la Ciudad de México: 55 años de narrar la ciudad”.
En diálogo abierto y con proyección de imágenes que tuvieron lugar la noche del miércoles en el Ágora del recinto, la funcionaria relató los antecedentes del emblemático sitio para entender su importancia. “Estamos hablando de una metrópoli que ha sido transformada una y mil veces en aras de la modernidad”, expresó.
De acuerdo con Lozada León, la primera acta de Cabildo que se conserva data de 1524, donde se observa que Hernán Cortés repartió terrenos llamados solares a aquellos que pelearon con él durante la Conquista, entre ellos a Juan Gutiérrez Altamirano, quien “recibió este espacio que comenzó a construir en 1536 y pasó de generación en generación.
“Fue en 1616 que por merced real de Felipe III, se otorga a sus descendientes el título de Condes de Santiago de Calimaya”, agregó la funcionaria.
Del museo destacó su arquitectura barroca civil del siglo XVIII y el estilo neoclásico: la fachada principal recubierta con tezontle, el centro de la entrada principal enmarcada por columnas con capiteles jónicos y corintios, y en la parte alta el escudo nobiliario labrado en cantera.
La antigua edificación también ostenta en su piso más alto el Estudio de Joaquín Clausell (1865-1935), esposo de una de las últimas descendientes de los Condes de Santiago Calimaya y que habitó el espacio donde plasmó en las paredes cientos de pinturas con distintos motivos y figuras como rostros humanos y seres mitológicos, convirtiendo el lugar en su mural más representativo: La torre de las mil ventanas.
A finales del siglo XIX y principios del XX el sitio quedó ubicado dentro del área comercial del Centro Histórico y poco a poco se establecieron tiendas en los locales de la planta baja y funcionó como vecindad en la parte alta. En 1931 el antiguo palacio fue declarado Patrimonio Nacional y el 31 de octubre de 1964 fue inaugurado como Museo de la Ciudad de México.
Guadalupe Lozada concluyó que el recinto, como otros de la gran urbe, preserva el patrimonio histórico, refuerza la identidad de sus habitantes y enaltece la cultura.
Actualmente el museo acoge la exposición permanente Miradas a la ciudad. Espacio de reflexión urbana, una confrontación al fenómeno urbano de la Ciudad de México, a través de un recorrido por ocho salas que incluyen textos, objetos, obras de arte y tecnología para describir las diferentes facetas de la megalópolis, desde su historia, concepción filosófica, problemáticas, sustentabilidad, arquitectura, urbanismo, festividades y movimientos sociales.
Seis propuestas temporales permanecerán hasta inicios de 2020: las muestras fotográficas Julio Galindo. Alquimista de la imagen; Adrián Bodek. Lo que era y ya no es (el muro de Berlín); Desandar. Eunice Adorno, y Nirvana Paz. Seres urbanos; y los montajes de arte plástico Mario Rangel Faz. Memoria y permanencia, y Pintar la ciudad. La ciudad pintada.
Está ubicado en Pino Suárez 30, Centro Histórico (entre las estaciones del Metro Zócalo y Pino Suárez). Abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Miércoles entrada libre.
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